Todo está en nuestro móvil

Todo está en nuestro móvil. Es verdad. Todo parece estar digitalizándose, alrededor del mundo. A modo ilustrativo, el famoso Free flow en Chile, los pasajes aéreos, los pasajes de buses, el Renfe en España, el PassBook, el Pass Wallet, las noticias, el tiempo, el Kino en línea, el campus virtual y las compras digitales, como tendencia global.  También muchos cajeros de supermercados están siendo reemplazados por sistemas de autoservicio. Por cierto, están surgiendo los supermercados on-line, que nos facilitan la vida.

Hoy, ya no vamos al banco. Hacemos nuestras transacciones en línea, entre variso bancos y desde la comodidad de nuestro móvil o escritorio. Nuestras boletas de honorios y declaraciones de impuesto son en línea. Además, llamamos a un trasporte público (Uber, Cabify, etc.) desde nuestro móvil. Es más, muchos leemos, estudiamos y hacemos networking en línea. Y, muchos estamos trabajando en línea (tele trabajo).

Los medios impresos son los que más han resentido este enorme cambio de paradigma. En efecto, debido a su monodalidad (formato plano), no son inclusivos ni tampoco sostenibles. A la inversa, los medios digitales son multimodales (pueden contener imágenes, sonido y animación). Por tanto, son más inclusivos y, por cierto, más sostenibles. De hecho, ya varios periódicos tradicionales están migrando al modo virtual de pago. De lo contrario, morirían, como ha sido el caso de muchas revistas impresas que no pudieron adaptarse al cambio ni de compensar por su huella hídrica y carbónica.

Por otra parte, muchos hemos experimentado las bondades de las reuniones virtuales y los webinars desde cualquier punto del planeta. Estas instancias son costo-efectivas y, dependiendo del caso, pueden generar ingresos, con una baja inversión, siempre y cuando se tengan las herramientas precisas y el know-how respectivo. También observamos una creciente expansión del marketing digital por sobre el marketing tradicional.

Adicionalmente, muchos hemos optado por contratar servicios de cargo automático a nuestra cuenta corriente o recibir nuestras cuentas en nuestro correo electrónico para así estar en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Sin embargo, no toda la industria está en el móvil. Por ejemplo, el jueves pasado, compré un ticket para ir a ver a un conocido stand-up comedían en el Enjoy de Viña del Mar. Grande fue mi asombro cuando me di cuenta que el código QR enviado a mi correo electrónico, junto a la compra en línea, no era válido como entrada. Tuve que hacerme el tiempo para ir a un PuntoTicket a retirar el ticket físico en la mañana, a partir de las 11 a.m.

Por cierto, habíamos muchos haciendo cola, con un pérdida de tiempo innecesaria. De hecho, perdimos casi toda una mañana en el famoso trámite. Luego de aproximadamente una hora, recibimos nuestra entrada física. Al final, todos nos preguntamos: ¿Para qué compramos en línea y nos envían un código QR, si tenemos que conseguir el ticket impreso? Comparto evidencia objetiva de la compra. En el código QR se lee “NO ES VÁLIDO COMO ENTRADA”.

Lamentablemente, algo parecido pasa en educación. La actual generación de estudiantes es mucho más multimodal y conectada. Gracias a las diversas aplicaciones para móviles disponibles hoy, los chicos y chicas se lo pasan transando en la nube. A la inversa, muchos docentes siguen aplicando estilos de enseñanza tradicionales, sin saber cómo gestionar el flow disposicional del estudiantado ni menos cómo utilizar efectivamente las diversas herramientas de la Web 2.0, que permiten educar en la nube, en cualquier momento y lugar. Llamo a este cambio transformacional “Syllabus 2.0 para los desafíos del siglo XXI”. Ciertamente, los desafíos son de tal envergadura, que es preciso apurar el tranco en todas nuestras actuaciones.

Acerca de Fernando Vera

Soy Doctor en Ciencias de la Educación, c/m en evaluación y acreditación. Por sobre todo, me motiva el cambio transformacional de personas y organizaciones.
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